sábado, 26 de noviembre de 2016

ELENIA Y AGNET

Dos hermanas y un solo novio. La historia de una desgracia, locura, muerte y amor. Ese era el destino que les deparaba a las hermanas Petrova.




Nacieron en una familia acomodada, su niñez rodeada de lujo y cariño, pero cuando llegaron a los 20 años, la tragedia se acercaba ocultándose por los rincones de la casa.
Elenia paseaba por el parque que rodeaba la casa en la que había nacido y crecido, fue donado por su familia a la ciudad y era publico. Un chico rubio, bien parecido paseaba aislado del mundo leyendo un libro. Ella se fijo al  momento, aquel rostro era como un imán para el hierro. Tenía que hacer algo para llamar su atención. Entonces vio una rama cercana en un árbol que estaba apunto de partirse, solo había que ayudarla un poco y después saltar sobre los brazos del chico para salvarlo. Así comenzó la que seria la peor pesadilla de su vida.



El noviazgo fue viento en popa, paseos, cines, fiestas, todo maravilloso, y por fin llegaba la semana de su boda. Todo eran carreras y prisas, todo tenía que estar preparado para el sábado. Su hermana se ofreció a ayudar al novio a elegir su traje pues en el ultimo momento apareció con que se pondría el antiguo traje de su padre, horrible, el encantado acepto, pues nunca había usado traje y se encontraba algo perdido. Le llevo a las mejores tiendas, le enseñaba trajes y el se los probaba, de vez en cuando alguna mano que se rozaba, otra que se apoyaba en los hombros, las que alisaban el traje recorrían los pectorales y alguna mirada que se apartaba rápidamente con mejillas sonrosadas.



El fuego crecía en su interior, no podía pararlo, la noche era peor sus piernas apagaban el fuego con una triste e inanimada almohada que hacia las funciones de bombero en el incendio. Era solo miércoles y el deseo se hacia imposible de controlar: "¿Pero estas loca? Es el novio de tu hermana. Aguanta solo quedan dos días". Otro día de tortura, más trajes, más roces, el pecho rozaba la espalda y los labios mordían con fuerza al placer. El la miraba, estaba de frente, se veían poco antes y ahora dos días juntos sin separarse. le gustaban esos ojos escondidos y tímidos que se apartaban de él. Si y era una chica muy guapa, bueno era normal eran gemelas. ¿En la cama serian iguales?
Nueva noche de almohada, placer y mente atormentada, y llegaba el jueves.
En la tienda un hombre arrastraba sin querer un extremo de la bufanda que llevaba en la mano, ella regresaba del cuarto de baño y él la miraba acercarse con el traje ya puesto. El hombre de la bufanda cruzaba justamente delante de ella, La mala suerte la hacia pisar la bufanda y tropezar perdiendo el equilibrio cayendo en los brazos de él, los labios que se rozaban sin querer y las miradas que se cruzaban.




Acababa el día y le sobraba la ropa, se desnudaba rozándose con las manos el cuerpo, el pensamiento volaba e imaginaba como la tocaba, pequeños gritos de placer y culpa entre el fuego del infierno que abría el deseo sobre aquel hombre prohibido. La noche se lleno de lagrimas y placer hasta caer rendida de agotamiento.
El viernes por fin se eligió el traje, le quedaba perfecto y solo tuvo que fingir una mañana, la tarde quedaba libre de sus cadenas y se la paso en una bañera caliente con espuma y unas copas de vino hasta quedar dormida.




El día de la boda era perfecto, soleado y una temperatura agradable. Había quedado en la habitación del novio para ayudarlo a vestirse. Llego pronto, toco la puerta y no recibió respuesta, Entro en la habitación y se puso a sacar el traje de su envoltura,  El novio salía en ese momento del baño, de la ducha, desnudo frotándose con una toalla. La mirada de uno, de otro, el se cubría como podía ella se daba la vuelta y gritaba. Pasado el mal trago y el con un slip se acercaba al traje, ella también. Sus miradas se cruzaban y se esquivaban, la manos torpes se hacían un nudo unas con otras, unas se lanzan al cuello de él y lo besaban, las otras agarraban de la cintura y respondía. Vueltas de placer y locura envolvían la habitación, ropas que saltaban fuera del cuerpo y se rozaba la carne, piernas que se entrelazaban con un intento de apagar el fuego... La puerta de la habitación se abría y una voz muda gritaba sorda de dolor, los ojos con lagrimas y fuera de sus órbitas querían huir.

Una chica corre por el parque vestida de novia, como una posesa, y al llegar al lago del parque se tira al agua. A la tarde sacaban un cuerpo muerto con un vestido blanco todo roto que parecía ser el de una novia, y era llevado a la morge.


Unos ojos blancos se despertaban en la oscuridad y gritaba. El vigilante acude en auxilio de la voz, al abrir la puerta del frigorífico unas manos lo agarran y una boca desgarra su cuello.



En otro lado de la ciudad una chica escapaba del psiquiátrico donde la habían llevado, un chico pasaba por el muro que rodeaba el recinto y ella saltaba sobre él clavandole un cuchillo en el estomago.


No hay comentarios:

Publicar un comentario